No quería abrir mis ojos, sin saber si aún estaba rodeada por las paredes negras de la habitación de Dominic.
Pero aun así me forcé a abrirlos, solo ahora notando que la cobija ya no cubría mi cuerpo y sintiendo algo helado en mis muñecas, así como sobre mis tobillos...
Miré mi cuerpo y suspiré aliviada al notar que al menos aún vestía la misma ropa del día anterior: mi short y mi camisa de mangas largas.
Con cierta dificultad, miré hacia la cabecera de la cama, solo ahora notando que esposas s