12. Una carnicería
Isabel
Lo odio. Es que ¿Quién demonios se ha creído que es?
No solo me ha puesto una trampa para tenerme vigilada, sino que además me ha insinuado que debo agradecer que no me tiene amarrada.
No puedo evitar tragar fuerte cuando recuerdo la forma en que su mirada pareció oscurecerse al pronunciar las palabras y siento que un escalofrío me recorre el cuerpo de pies a cabeza.
Sacudo la cabeza para quitar cualquier recuerdo de mi mente y me decido que no voy a dejarlo ganar.
Si él cree que haciendo