Ambos quedaron abrazados, agitados por lo feroz del acto sexual que ambos han tenido, hasta que un toque en la puerta los hizo ponerse en alerta. Él se vistió lo más rápido que pudo, beso a Lucía.
—Es hora de irme, volveré por ti, pronto —ella quiere decirle que ella no puede abandonar a su señora— Déjamelo todo a mí, preciosa.
Así como entro salió de ahí, tan sigiloso como pudo, sabe que la única forma de que ella tome valor para venirse con él es embarazándola, y el encantado porque la quier