Haidar miró a Jamal con una expresión pensativa, atrapado en sus propios pensamientos. Jamal, al notar el cambio en su amigo, frunció el ceño y le preguntó:
—¿Por qué te has quedado tan pensativo, amigo? Pareces distraído.
Haidar suspiró, dejando caer la cabeza hacia adelante antes de responder.
—Lo que sucede es que todavía recuerdo que ni siquiera le he dado un anillo a Brenda. Ni un anillo de compromiso, ni un anillo de casados. Nada en absoluto. Todo comenzó con una mentira, y desde entonc