Brenda se paseaba de un lado a otro en la sala, con sus pensamientos revoloteando dentro de sí. Esperaba con ansias el regreso de Haidar. Caminaba de la sala a la cocina, de la cocina a la habitación, y luego otra vez de regreso a la sala. Finalmente, su cuerpo le pidió una pausa. Se dejó caer en el sofá, sintiendo cómo su energía se agotaba más rápido de lo habitual. Sabía que era por el embarazo.
Fue en ese momento cuando Alexandra, la ama de llaves, se acercó a ella con una bandeja llena de