Haidar despertó de golpe, su respiración entrecortada y su pecho subiendo y bajando rápidamente. El sudor cubría su frente, y su corazón latía con fuerza, como si intentara escapar de su pecho.
Todavía se sentía prisionero de aquel horror.
Brenda, que dormía a su lado, comenzó a moverse ligeramente, como si hubiera sentido su agitación. Haidar la observó por un momento, no podía dejar que ella supiera de su pasado, nunca.
Así que, tampoco permitió que ella se diera cuenta de aquella pesadill