Haidar no podía escapar de lo que Marlene había desatado. Sus amenazas lo acosaban, carcomiendo su tranquilidad. No se trataba solo de revivir un pasado doloroso, sino de la verdad que Marlene podía revelar. Una verdad que Brenda jamás debía conocer. Saber que esa información estaba en manos de una mujer tan llena de ira lo hacía sentir impotente, y esa impotencia lo estaba consumiendo.
El árabe había perdido la cuenta de cuántos tragos había bebido en el bar. Cada vaso parecía diluir sus pensa