Jamal no podía apartar la vista de Madelaine mientras ella estaba afuera, frente a la impresora, sacando algunas copias que él le había solicitado. Sus movimientos eran fluidos, naturales, pero en su mente, cada gesto de ella parecía estar lleno de gracia. Sin embargo, cuando Madelaine giró en dirección a su despacho, Jamal rápidamente disimuló y fingió estar concentrado en su portátil.
Últimamente, se sentía extraño. Lo que había comenzado como una simple atracción cuando la vio por primera