Marlene recibió a Damián con un poco de sorpresa al mismo tiempo desconfianza. No había hecho ninguna orden para que él estuviera allí, así que se cruzó de brazos y le lanzó una mirada inquisitiva.
— ¿Qué estás haciendo aquí? ¿Acaso pedí algo y lo olvidé? Explícame la razón por la que has venido hasta mi casa.
Damián, el asiático, parecía un poco nervioso, como si estuviera a punto de decirle algo de lo que no estaba realmente seguro.
—He venido hasta acá porque quiero decirte algo importante