Brenda sentía un dolor insoportable en su pecho, como si le hubieran arrancado lo más valioso. Había creído, por un breve momento, que su vida finalmente había cambiado para bien, pero ahora todo había dado un giro inesperado. Se encontraba más lejos del punto de partida, perdida, sin brújula y sin rumbo. Apenas había logrado conciliar el sueño la noche anterior, y cuando por fin cerró los ojos, las sombras del pasado y la angustia del presente la persiguieron en sus sueños.
Por la mañana, Alex