Brenda se encontraba en su departamento sintiéndose un poco más tranquila, tratando de encontrar un respiro en medio del caos emocional que había estado viviendo. Sin embargo, su día, que había comenzado de manera llevadera, pronto se convertiría en algo extraño y desagradable cuando, de repente, Aisha se presentó en la puerta.
Al abrirla, Alexandra observó a Aisha con curiosidad, sabiendo que las cosas no irían nada bien.
— Hola, Alexandra. Supongo que te parece extraño verme aquí. Conseguir