Haidar apenas podía contener su frustración mientras escuchaba a Marlene lanzar su venenosa amenaza. Las palabras que salían de su boca eran como puñales, diseñadas para perforar cada parte de su alma. Ella lo observaba con una sonrisa retorcida, había maldad en sus palabras, que lo hacía querer sacar a esa mujer de su vida para siempre.
—Supuse que esa sería tu respuesta —dijo Marlene, cruzando las piernas con aire de superioridad—. Que no vas a dejar a Brenda y que harás cualquier cosa para p