Era demasiado impulsivo, y rió negando con su cabeza. Sin embargo, sus sentidos se volvieron a encender en cuanto más allá pudo ver a un sujeto cercano a la tercera edad esconderse.
Sabía quién era, era el padre de Kirill y tío de Stefan.
—Sorokov —subió el volumen de su voz entonces, para que lo escuchara, y el hombre quedó resguardado tras una muralla, escuchando y temiendo a que fuera a por él.
Se había encargado de decirle a su sobrino que olvidara a Andrei, pero él no lo escuchó ya que s