Elisa perdió sus ojos en la imagen de ese hombre, y sólo sus palabras hacían eco en sus oídos y creaban imágenes en su cabeza.
—Harás que me maten —sentenció ella, con un extraño sentimiento parecido a la ansiedad apoderándose de su pecho.
Su labio comenzó a temblar.
—Por eso, disfruta el paisaje. Stefan vendrá por ti cuando caiga la noche, y espero que la noche anterior hayas visto suficientes estrellas —dijo él como última cosa.
No le importaba si Andrei se enteraba de boca de ella que él