Andrei llevaba casi una hora de pie en frente de la habitación de Elisa. Fruncía los labios y apoyaba su espalda en la pared con sus brazos cruzados.
Había pasado una larga noche, pensando en el porqué de su angustia que le hacía desesperarse y cuando lograba dormirse, volvía a despertar.
Elisa era la causa de todo, no quería que le temiera y que pensara que solamente la había usado con fines sexuales, que su primera vez le era indiferente.
Además, recordar su reacción cuando la tocó, lo con