Capítulo 50: Una demanda justa.
Tal como cada día, Mateo abre los ojos y dirige su mirada a la fotografía que está al lado de su cama en donde Vania está sonriendo feliz en medio del campo en la villa de Prato, la luz del sol le da un aire angelical y eso lo hace sonreír también al tiempo de llorar.
Mira al techo, suspira como si le doliera hacerlo y sale de la cama con la intención de moverse un poco. Ese día quiere romper con aquella rutina que tenía en Prato, por lo que luego de refrescarse un poco, se coloca una playera al