En el cuarto Vania se siente feliz, Mateo llegó y aunque se notaba algo enojado al inicio, se preocupó por ella cuando le dijo que estaba en el hospital.
Se coloca un vestido amplio, que le llega a las rodillas, se suelta el cabello para que caiga en ondas tras su espalda y se delinea sus ojos ámbares, una última sonrisa al espejo, los zapatos de tacón bajo y camina para ir por su esposo.
Al llegar a la sala, no lo ve allí, toma su bolso para seguir buscándolo, así es como llega al despacho,