Gregory la miró con ternura y asintió.
Katherine siguió a Gregory en silencio, recorriendo los pasillos de la mansión hasta llegar a la amplia sala principal. La estancia era majestuosa, con grandes ventanales que dejaban entrar la luz del día y decoraciones de estilo clásico que hablaban de la historia y el legado de la familia Marsh. Sin embargo, lo que más destacaba era el gran cuadro que colgaba sobre la chimenea.
Katherine se detuvo en seco al ver la pintura. Era un retrato de dos personas