En un solo día, fue muy fácil convencer a su madre y su hermana de vender su parte de la empresa, pues en realidad, ellas no querían volver del extranjero.
Mucho menos, cuando se enteraron de que Walter pensaba casarse con Tabitha, una mujer malcriada y caprichosa.
Así que la única persona que quedaba por convencer, era Henry Matthew, el exsuegro, a quien Walter fue a visitar personalmente.
— Señor Matthew, si lo ve, es una gran oportunidad, sobre todo para usted, quien recibiría la mitad de