— ¿Qué tal, Nicole?, hace mucho que no nos veíamos, ¿no? — Walter intentó sonreír, pero se veía más bien cabizbajo.
— Walter, no… No lo puedo creer… ¡¿Qué haces aquí?!, ¡¿en esta empresa?!, ¡¿en el extranjero?!— Nicole se levantó de golpe, señalando en lugar en donde estaba parada.
— Pues aquí trabajo… — Murmuró Walter, también levantándose, con los papeles todavía algo desordenados en las manos.
— ¡¿Qué?!
— ¿Tu esposo no te lo contó?, eso sí que me extraña, porque se suponía que ustedes no