Nicole sentía las piernas temblar, el rostro caliente y el corazón acelerado, ella caminó lentamente hacia la entrada de la empresa intentando verse segura.
Walter seguía observándola fijamente, con esa expresión severa, con las manos en la cintura como jarras, parecía un padre dispuesto a regañar a su hija, sin embargo, no se esperó que Nicole prácticamente le hubiera pasado a su lado, ignorándolo.
— ¡Oye! — Walter se giró sobre los talones, llamando la atención de Nicole.
— ¿Eh?, ¿qué…?, ¿