Walter iba viendo como su dinero se le escapaba de las manos cuando su prometida se reunía con un equipo de organizadores de eventos, pidiendo cada vez más excentricidades para cada uno de los eventos, mientras que él se contenía de no quejarse mucho de los gastos, pues debía cuidar la salud de Tabitha y su bebé.
El doctor ya le había dicho a Walter que ella debía mantenerse serena, tranquila, sin estrés, discusiones o molestias, pues eso podría afectar su embarazo y cada vez que Walter se opo