Cap. 90: Todo fue por culpa de Dante Moretti.
La sala de visitas de la prisión era fría, con paredes grises y una mesa de metal en el centro. Ángelo se sentó en una de las sillas, con los codos apoyados en la mesa y las manos entrelazadas frente a su rostro. Había pasado horas preparando lo que diría, pero ahora que estaba allí, con la puerta de acero al otro lado de la habitación, su mente era un caos.
Cuando finalmente la puerta se abrió, Vittoria apareció escoltada por un guardia. Su elegancia habitual había desaparecido. Llevaba un uni