Cap. 89: ¡Ya me perdiste Ángelo!
Renata lo miró finalmente, y sus ojos verdes estaban llenos de una mezcla de dolor y rabia.
—No tenemos nada que hablar. Yo soy una loca para ti, ¿no? Y tal vez lo esté ahora, porque después de lo que ustedes me hicieron, es difícil recuperar la cordura.
El silencio entre ellos era insoportable. Finalmente, Renata volvió a hablar, su voz más suave pero no menos firme.
—Yo solo quiero a mi hijo.
Ángelo respiró profundamente, dejando que el aire llenara sus pulmones como si fuera su última bocana