Cap. 85: ¡Quiero la verdad, madre!
El restaurante era elegante y tranquilo, con luces cálidas que creaban un ambiente acogedor. Renata estaba sentada frente a Doménico en una mesa junto a un ventanal, disfrutando de una cena tranquila. Habían pedido una selección de platos italianos exquisitos, y la conversación fluía fácilmente entre ellos.
Renata sonrió mientras Doménico hacía un comentario ingenioso sobre la gala a la cual habían asistido esa noche, y por primera vez en mucho tiempo, se sentía relajada.
Sin embargo, cuando su