Cap. 84: Un beso inesperado.
Gertrudis entró rápidamente al salón al escuchar los gritos. Al ver a Vittoria desmayada en el suelo, no perdió tiempo en ayudarla.
—Señora Vittoria, respire hondo —dijo Gertrudis, sosteniéndola mientras intentaba hacer que recobrara la conciencia.
Ángelo, todavía inmóvil en medio de la sala, apretaba los puños, luchando por mantener el control. Su mirada permanecía fija en Beatrice y Carla, que se mantenían a unos pasos de distancia, intercambiando miradas de complicidad y determinación.
Final