Cap. 49: No me busques cuando los Bellucci vuelvan a destruirte.
Ángelo notó que los dedos de Renata temblaban ligeramente cuando ella tomó el respaldo de la silla para apoyarse. La tormenta afuera parecía intensificarse con cada segundo, y sus instintos lo impulsaron a actuar.
—Señora Laurent —expresó suavemente, extendiendo su mano hacia ella—. Por favor, venga conmigo.
Renata lo miró, su expresión indecisa, pero cuando un trueno más fuerte resonó, casi haciéndola sobresaltarse, aceptó su mano. Los dedos de Ángelo se cerraron alrededor de los suyos, cálido