Cap. 46: No voy a ceder, no esta vez.
Renata estaba sentada en el escritorio de su suite, revisando algunos documentos cuando escuchó el suave golpeteo en la puerta.
—Adelante —expresó con voz firme, sin levantar la vista.
Gertrudis entró con pasos medidos, cerrando la puerta detrás de ella. Su postura era respetuosa, pero su mirada reflejaba una lealtad inquebrantable hacia Renata.
—¿Me llamó, señora?
Renata asintió y le indicó con un gesto que se sentara frente a ella.
—Quiero que escuches con atención. Esta tarea es importante,