Cap. 39: ¿Qué será lo que quiere?
Renata estaba tumbada en la cama de su suite del hotel, el rostro enterrado en la almohada mientras los sollozos sacudían su cuerpo. No podía detenerse, no quería detenerse. Las lágrimas, contenidas durante tanto tiempo, ahora fluían como un río imparable.
Doménico estaba sentado en el borde de la cama, observándola con preocupación. Sabía que debía darle espacio, pero verla en ese estado le desgarraba el corazón.
—Lo vi… —murmuró Renata entre sollozos, levantando apenas la cabeza. Su voz tembla