Cap. 38: Esto se acabó.
Un torrente de emociones invadió a Renata. El calor de su cuerpecito, su aroma dulce, una mezcla de jabón infantil y flores, todo era abrumadoramente familiar, como si el tiempo nunca hubiera pasado. Sentía cada latido de su corazón acelerado, cada leve movimiento, y una lágrima, imposible de contener, rodó silenciosamente por su mejilla.
Esto no puede ser real.
Renata bajó las manos temblorosas y, por fin, lo abrazó. Lo sostuvo con fuerza, cerrando los ojos mientras se perdía en la sensación d