Cap. 18: Fue Carla... mi madrastra.
Ángelo, sintiendo el alma destrozada, recibió el pequeño cofre con los restos de Renata.
Sus piernas vacilaron bajo el peso de la realidad: aquella mujer que había sido parte de su vida, que le había entregado todo su amor y su confianza, ahora se reducía a un puñado de cenizas.
Se quedó inmóvil por un momento, incapaz de procesar el dolor que lo inundaba, y con manos temblorosas colocó el cofre en el asiento del auto, como si temiera que cualquier movimiento brusco pudiera arrebatarle lo últ