Cap. 138: La verdad para Dante.
El sol brillaba suavemente sobre la superficie del lago, reflejando su luz en el agua tranquila. El aire fresco de la montaña traía el aroma de los árboles y la tierra húmeda, creando un entorno de paz absoluta. Renata caminaba de la mano con Dante por un sendero cercano a la cabaña, alejándose un poco de la casa donde Ángelo y Chiara los esperaban.
Dante iba dando pequeños saltos sobre las piedras del camino, disfrutando del paseo sin sospechar que aquel momento cambiaría su vida para siempre.