Cap. 137: Completamente suyos.
Después de la cena, los niños estaban agotados. Había sido un día largo, lleno de emociones y juegos. Renata y Ángelo los llevaron a sus habitaciones en la cabaña, asegurándose de que estuvieran cómodos.
Renata arropó a Dante, sentándose en el borde de su cama.
—¿Lo pasaste bien hoy, pequeño? —preguntó suavemente.
Dante asintió con una sonrisa somnolienta.
—Sí… hoy fue un día increíble, Renata. Gracias.
Renata sintió su corazón latir más rápido al escuchar sus palabras. Su hijo la quería, sin s