Cap. 109: A veces necesitas un segundo intento.
Cuando llegaron a la mansión, Dante y Chiara esperaban ansiosos en la entrada. Renata les había dicho a los niños que su papá sufrió un pequeño accidente y que se estaba recuperando.
Dante corrió hacia el auto al ver a su padre bajar lentamente, apoyándose en Renata.
—¡Papá! ¿Te sientes mejor? —preguntó, deteniéndose al notar las vendas.
—Mucho mejor ahora que estoy con ustedes, —respondió Ángelo, sonriendo mientras extendía una mano para acariciar su cabeza.
Chiara, más cautelosa, se acercó le