Cap. 110: Eres mi fuerza y mi debilidad.
Renata estaba recostada junto a Dante, vigilando su sueño. Aunque sus ojos estaban cerrados, su mente no podía descansar. Cada vez que intentaba dejar de pensar en Ángelo, algo dentro de ella la empujaba a preocuparse por él.
"Si me necesita, me llamará," se dijo a sí misma, pero el pensamiento no la consoló.
No se había quedado a su lado como él se lo pidió, había sido muy clara.
“Mi hijo me necesita más que tú, estaré en la habitación de Dante, si algo necesitas no dudes en llamarme”
Después