Cap. 108: Mi gran amor siempre ha sido Renata.
Renata se detuvo a unos pasos de distancia, observándolo con cuidado.
—Se está recuperando, —respondió en un tono neutral—. El disparo no fue letal.
Doménico cerró los ojos, dejando escapar un suspiro de alivio.
—No lo maté… —murmuró, más para sí mismo que para ella.
Renata lo observó en silencio, viendo cómo la tensión parecía abandonar su cuerpo por un momento. Pero sabía que esto no significaba el fin de su tormento.
—Doménico, tus padres están preocupados por ti —habló con ternura—. Quieren