El aire de los Alpes suizos era tan puro que ardía en los pulmones, una sensación que Valeria aceptaba como un recordatorio constante de que continuaba con vida, pese a que el hombre que amaba estaba lejos y, que su realidad era otra. En la ladera de una montaña, lejos de los radares y de la sombra de la Torre Volkov, la transformación de Valeria Montenegro en Violett Blum no era un simple cambio de nombre; era una reescritura de su ADN. El refugio, una villa de diseño minimalista con ventanale