—Legalmente tal vez, pero no quiero ni necesito su ayuda.
—No seas tan orgullosa, él es el padre de Gabriel y tu bebé —le dijo Marta—. Puede que haya iniciado una relación seria con otra mujer, pero eso a ti no te incumbe.
—No es orgullo, no quiero estar cerca de él.
—Quizá convendría esperar a que nazca el bebé para exigirle responsabilidades.
—De verdad que no quiero su dinero, Marta. Lo que me preocupa es encontrar la manera de mantener a mis hijos y encontrar otro trabajo.
Después