Confesiones disfrazadas.
Kateryn tomó la pluma con dedos rígidos pero firmes. Antes de estampar la firma que cambiaría el rumbo de las próximas semanas, levantó la vista para mirarlo fijamente, dictando su última palabra.
—Solo hasta que termine la Triple Corona —sentenció con voz inquebrantable.
Acto seguido, plantó su firma sobre el papel. Kateryn deslizó el documento hacia su lado, anotó con trazos claros la estratosférica cantidad pactada por ese primer encuentro. Sebastián sin perder la compostura, pulsó el in