POV: Catalina
El spa del Hotel Benedetti era un santuario construido con piedra volcánica, luz tenue y vapor de eucalipto que se adhería a la piel como un susurro medicinal.
Todo el mundo parecía respirar lento allí.
Todo el mundo menos yo.
Estaba sentada en una tumbona, con una bata blanca envuelta en mi cuerpo como un disfraz de serenidad. Pero mis manos traicionaban la verdad: no dejaba de apretar el teléfono seguro como si fuera una bomba con el temporizador activado.
Un goteo suave marca