POV: Catalina
La suite presidencial del Hotel Benedetti tenía las cortinas cerradas.
No había luz natural. Solo el brillo azulado de los monitores de Zara y una lámpara de pie en la esquina.
El aire estaba viciado por el humo del cigarrillo electrónico de Sera y la tensión acumulada.
Estábamos las cinco.
Pero ya no éramos las mismas mujeres que se reunieron en la galería hace semanas.
Vivienne tenía ojeras, pero su mirada era de acero. Layla había perdido peso, desheredada pero libre. Sera tení