POV: Vivienne
La oficina improvisada en la parte trasera de la galería estaba llena del olor a papel viejo y café rancio.
Vivienne Delacroix-Salib se ajustó las gafas de lectura.
Llevaba cuatro horas revisando el Acuerdo Prenupcial de Catalina.
Era un documento brutal. Cien páginas diseñadas para dejar a la esposa en la calle con lo puesto si se atrevía a respirar mal.
Cláusula 44: Renuncia a pensión compensatoria. Cláusula 52: Confidencialidad perpetua. Cláusula 88: Separación absoluta de bienes presentes y futuros.
—Es un contrato de esclavitud, no de matrimonio —murmuró Vivienne.
Khalid lo había blindado todo. Sus abogados de Nueva York y Dubái habían creado una fortaleza legal.
Vivienne se frotó las sienes.
Estaba a punto de cerrar la carpeta, frustrada, cuando algo en la sección de "Anexos" le llamó la atención.
Era el árbol genealógico de Catalina.
Khalid lo había incluido para probar que ella no tenía deudas hereditarias que pudieran afectarle a él.
Vivienne recorrió los nombre