Nathan POV:
Repasaba los informes financieros, que pintaban cada día peor. Estábamos desangrándonos, perdiendo dinero a espuertas, y los inversores huían como ratas de un barco que se hunde.
Steve, mi asistente, llamó a la puerta.
—Tiene visita, señor Richards —dijo con voz sombría.
Suspiré. —¿Quién es ahora? ¿Otro acreedor reclamando lo que le debemos? —La cosa estaba tan mal que casi esperaba que la mafia apareciera de un momento a otro.
—Es la señorita DuBois, señor. ¿La hago pasar? —respond