En la penumbra de la habitación principal, Nara estaba sentada al borde de la cama. La luz tenue que atravesaba las cortinas blancas teñía el ambiente de calma. Miraba el marco colgado en la pared que contenía su foto de bodas con Bastian: él en su traje gris, ella con un elegante kebaya blanco, ambos irradiando felicidad.
Nara suspiró con tristeza.
Se levantó con suavidad y acarició el marco con delicadeza. Su dedo recorrió el contorno de sus rostros sonrientes.
“En aquel entonces… todo parecí