Perspectiva de Ella
A la mañana siguiente, saqué la servilleta con el número de Molly y lo guardé en mi teléfono. Pero cuando abrí el chat para escribirle, mis dedos se quedaron suspendidos sobre el teclado.
¿De verdad iba a hacer esto? ¿Escribirle de la nada para quedar?
Se sentía… demasiado normal. Demasiado distinto a la vida protegida que había llevado todos estos años.
A la mierda, pensé. Si de todas formas me estoy muriendo, ¿qué más da?
Me obligué a escribir.
—Hola, Molly, soy Ella. Me en