Perspectiva de Ella
—¿Dónde está Alexander?
Me solté de su agarre, ignorando el pinchazo de dolor.
—Le surgió algo a último momento. Igual decidí venir.
El rostro de mi padre se endureció.
—¿Sin tu Alfa? Eso es una irresponsabilidad enorme, Ella. Si Alexander no podía venir, tú también deberías haberte quedado en casa.
—Yo también estaba invitada —le recordé—. Mi nombre estaba en la invitación, no solo el suyo.
—Como la pareja de Alexander —escupió. Sus ojos bajaron hacia mi vestido con evidente