Perspectiva de Alexander
—Entonces, lo que me estás diciendo es que tengo que irme.
Jane levantó la mirada de su laptop y asintió.
—Solo una semana, quizá dos. Una gira por algunas de las manadas más pequeñas del territorio. Que te vean, que estreches algunas manos, que les recuerdes por qué te apoyaron en primer lugar.
Me recosté en la silla y me pasé una mano por el rostro. Llevábamos horas en aquella reunión y yo estaba agotado. Ya era mucho más de medianoche, pero con todo el escándalo de la