—¿Estás seguro de que es una buena idea? —preguntó Alexander.
—Ya no estoy segura de nada —respondí con una risa que no tenía ni pizca de humor—. Pero supongo que es mejor intentarlo que no hacer nada, ¿no? Si mi madre todavía tiene seguidores en Stormhollow, quizá puedan ayudarnos a enfrentar esta... campaña de Brian.
Alexander asintió.
Y con eso, los tres volvimos a subir a su coche.
El trayecto de regreso a Stormhollow pareció interminable. Alexander mantenía las manos tan apretadas alrededor