Perspectiva de Ella
El abrazo de Alexander alrededor de mi cintura era firme, como si temiera que, si me soltaba, pudiera desaparecer. Cuando me aparté un poco para mirarlo, volví a notar el cansancio en sus ojos. Tenía el rostro pálido y demacrado, como si llevara días sin descansar de verdad.
—¿Estás bien?
Pasé el pulgar por su pómulo y sentí cómo se inclinaba ligeramente hacia mi caricia.
Alexander vaciló unos segundos antes de asentir.
—Sí. Estoy mejor ahora que estás aquí.
No necesitaba pre