Perspectiva de Ella
Todavía estaba tratando de sacudirme los nervios que me había dejado la noche anterior cuando mi padre llegó a la finca.
A Alexander y a mí nos bastó cruzar una mirada para saber por qué estaba allí. La noche anterior, había matado a Margaret.
Diosa, la había matado.
Mientras me vestía a toda prisa para bajar a enfrentarme al hombre que me había criado, el miedo me atenazó el cuerpo. A pesar de todo lo que Margaret había hecho, nunca había querido matar a nadie. Nunca. Pero a